lunes, 22 de septiembre de 2014

La Libertad.







En la vida aunque no parezca, estamos expuestos a miles libertades, las mismas varían al pasar el tiempo a medida que vamos creciendo nos exponemos a más libertades de lo que imaginamos. Por más que en varias ocasiones se acorten las mismas, desde algún aspecto, siempre están. Muchas veces exigimos tanto, que por miedo nos privamos de ser libres, o empezar a probar cosas nuevas, a veces somos tan libres, que no asumimos en que momento nos toca poner un freno, saber decir "tengo que parar acá", y sin embargo seguimos. Seguimos perdiendo la libertad, dejándonos equivocar, más de una vez permitimos que una persona maneje nuestros hilos, perdemos la cordura, el poder de decisión. Ahí mismo es cuando tomamos el camino incorrecto. Pero eso es parte nuestra, saber manejarnos nosotros mismos, sin dejar que nadie nos ate, nos diga que no, aprender solos que está bien y que es lo que no está bien. Queda en cada uno saber aprovechar su propia libertad, según la postura en la que se lo vea. En las relaciones, por ejemplo muchas veces tenemos la idea errónea e ilógica de prohibirle a la otra persona ciertas libertades, no queremos entender que a lo largo de la relación la persona se cansa, no porque no te quiera, sino porque hay ciertas libertades que nunca se tienen que prohibir, como la de salir, ver a amigos/as, despejarse, cuando no nos damos cuenta que lo que hacemos es estar sofocando, sin poder encontrar un punto en el cual le demos un respiro a quien tenemos junto a nosotros. Después de esto viene la parte en que tenemos tanto miedo a que nos lastimen, que preferimos prohibirnos diferentes cosas, con tal de no volver a pasar por algo que nos hizo mal otra vez. Lo que no afrontamos, es que estamos errando, que la experiencia sirve para no volver a pasar por lo mismo nuevamente que nadie nos puede decir no hagas esto o lo otro, nosotros somos quien mandamos en nuestra vida, quien decide. Nuestra libertad la manejamos nosotros mismos, somos dueños de nuestro poder de decisión, nadie maneja nuestros hilos. Nadie nos puede prohibir la libertad de soñar por ejemplo, si alguien nos ve feliz haciéndolo, sueña con uno mismo, sin decirle que no, sin hacerlo sentir cobarde diciendo que no es capaz de cumplir su sueño por cual o tal cosa. Tenemos que abrir los ojos y aprender a aceptar a la persona libre como es, con sus caprichos, locuras, amistades, libertades, actitudes darle todo lo que necesite sin exigirle nada a cambio, la idea de nuestro ámbito social, no es intentar cambiar a todas las personas que tenemos alrededor, sino poder aprender a adaptarnos a sobrevivir con ellas. Cuando va pasando la vida dejando que nos acorten las libertades, tenemos que autoconvencernos que es mejor soltar lo que nos hace mal, aprendiendo a vivir libre sin nada que nos logré atar. Lo que nos cuesta entender  es que hoy en día pase lo que pase, pasemos por lo que pasemos, en nuestra vida, la libertad, depende de uno mismo. Como dicen dos bandas que me identifican mucho Decidió que iba a ser un pájaro libre, y que nada más lo iba a atar”, o “Los placeres te acortan la correa y vos que te pensas un indomable”, muchas veces la música habla cuando las personas callan, por eso mismo son los dos más claros ejemplos que vivimos cotidianamente el de creernos muy liberales, o permitir que por placer nos perdamos de vivir miles de cosas, en estos casos tenemos que ver la realidad, asumiendo lo que nos toca.

frases lindas